Luis Enrique guarda un as en
la manga para el asalto al Bernabéu. El técnico del Barça tiene una carta
marcada que utilizará si todos los astros se alinean. Él y el resto del staff conocen de primera mano la evolución de
la lesión de Leo Messi y jugarán con la incertidumbre hasta el mismo día del
clásico, el 21N. El futbolista tiene todas las papeletas para llegar al partido
como suplente, pero su alineación será decisión exclusiva de Messi.
Messi toca balón y ya corre en
el campo. Lleva seis semanas de baja tras la lesión de rodilla que sufrió ante
Las Palmas y, ahora sí, parece que su recuperación está en los plazos fijados.
El mismo presidente azulgrana, Josep Maria Bartomeu, lo ha reconocido. Pero
nadie forzará al crack de Rosario. Solo jugará en el Bernabéu
si está al 100%. El jugador tendrá la última palabra. Está bien atendido por el
fisioterapeuta Luis García y el masajista Marcelo D'Andrea. Las
sensaciones son buenas.
La evolución de Messi entra en
la fase decisiva. El jugador debe recuperar la forma y las sensaciones de todo
futbolista para rugir de nuevo ante el Real Madrid. Juegue o no, irá convocado
y su simple presencia amilanará al rival. La intención de Luis Enrique es
utilizarlo solo en caso de extrema necesidad, pero Leo tendrá la última
palabra. Este clásico es más difícil para él porque no está Iker Casillas, uno
de los porteros a los que ha marcado más goles.
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